El gran interés que tienen actualmente las organizaciones por definir, difundir y orientar su cultura en el sentido deseado se debe, entre otras cosas, a que la cultura tiene que ver, en última instancia, con el comportamiento de las personas, es decir, con la forma en que éstas trabajan, actúan, toman decisiones, responden a las demandas ambientales y se relacionan con los demás.
Cuando las personas nos unimos para formar una entidad social como por ejemplo una empresa, tenemos que idear el camino que queremos, posteriormente definir los pasos que daremos y los aspectos que será necesario reforzar o transformar en la organización para que ésta pueda hacer frente exitosamente a los retos que el entorno le plantea y alcanzar el estado deseado.